Que me compres!


De todos los cuadros que he podido ver en los despachos de altos directivos hay uno que siempre recordaré. En él había dibujado un campo de trigo y debajo venía escrito la siguiente leyenda: “No mires los resultados por lo que hayas conseguido, sino por lo que hayas sembrado”.

Podríamos pensar que al directivo poseedor de este cuadro no se le medía por los resultados pero nada más lejos, pues éste era Director Comercial.

El objetivo de todo departamento de marketing es ayudar al departamento comercial a vender más, y para ello ha de cuidar aspectos como la imagen de una empresa, la calidad de unos productos, la eficacia de un sistema de distribución, así como por supuesto velar por el resultado de las campañas y las acciones promocionales.

Pero si el objetivo es únicamente vender más  ¿por qué el departamento de marketing realiza todas estas funciones?

Porque el departamento de marketing busca optimizar la comunicación que el departamento comercial realiza con el mercado.

Por eso en mi trabajo diario busco los medios que me pongan en contacto con mi mercado, busco el mensaje que seduzca a mis clientes y creo aquellos productos que, después de analizar a los consumidores, pienso que podrían demandar en un futuro para ser yo, y no mi competencia, quién se los dé y lógicamente seguir siendo el que les cobre por ello.

Y también busco la forma de dar el mensaje. La forma de dirigirme al mercado. La forma de hablar a “mi público”. Porque si tengo el producto que quieren, el canal que él escucha y  el mensaje que quiere oír, e incluso puedo saber lo que está dispuesto a pagar, ¿Por qué he de chillarle a la cara?

¿Por qué he de gritarle “que me compres!”?

Y esto es lo que percibimos mis colegas de profesión y yo de muchas empresas que se ponen en contacto con nosotros y con otras personas para vender sus productos o servicios.

De esta forma lo que podríamos entender como una estrategia comercial, pasa a ser una estrategia de marketing, pues ésta puede arruinar cualquier campaña y cualquier comunicación previamente analizada y estudiada.

Hasta donde nuestra experiencia llega, ninguno habíamos asistido nunca a una agresividad comercial tal exagerada.

No olvidemos que en muchas ocasiones es el comercial el que se convierte en el último interlocutor e incluso en el punto de contacto de la empresa con el mercado al que se dirige. Si una compañía o persona no te compra ahora, puede que lo haga mañana, pero seguramente no lo hará nunca si hoy le has “chillado”.

La perseverancia es una virtud que ha de ir siempre acompañada por la paciencia. Paciencia para vender y perseverancia para conseguir los objetivos de venta.

Perseverancia para sembrar y paciencia para ver crecer el trigo, porque si en nuestro ansia por recoger el fruto regamos demasiado los campos, al final lo único que conseguiremos es ahogar nuestra cosecha.

Que pases un buen día.

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