Vente conmigo


Este fin de semana, ordenando mis cajas del trastero  apareció mi primera libreta de teléfonos. Allí, entre las hojas amarillas de la adolescencia, reposaban los teléfonos de muchos amigos olvidados y varias chicas huidas de mis recuerdos.

Recuerdo que cada teléfono era un trofeo y en el caso de los primeros amores significaba la victoria de una gran batalla.

Al final de mis años de estudiante seguramente tenía la libreta de teléfonos más envidiada y estúpida del colegio, y digo estúpida porque después de captar la atención de alguna niña nunca me atrevía a llamarla para convencerla de que podría ser su chico y así fidelizar nuestras citas.

Ahora, años más tarde, veo que muchas empresas cometen el mismo error adolescente.

Concursos, vales descuentos, premios directos, clubes de puntos, tarjetas de  fidelización… etc. son algunas de las  muchas maneras que existen para averiguar  nuestro nombre, nuestros apellidos, nuestro teléfono, dirección postal, e-mail, fecha de nacimiento e incluso nuestros gustos y costumbres, datos que variarán en función del producto a adquirir o adquirido y la campaña de captación realizada.

En definitiva, distintas promociones desarrolladas e ideadas por los departamentos de marketing  que buscan conseguir el mayor número posible de  contactos  a los que hacer en un futuro,  una comunicación dirigida  a la venta.

Y muchas de ellas consiguen, con gran éxito, captar un importante número de datos de personas realmente interesadas en los productos promocionados. Pero la falta de recursos, de organización  o de acciones de gestión de su propias BBDD, les conduce a una “timidez empresarial” que les impide comenzar un probable  romance con sus futuros clientes.

Muchos pensarán que es imposible contactar con tantos pretendientes a la vez.

A ellos les respondo que gracias al análisis de los datos obtenidos es posible identificar a aquellos pretendientes que, siendo líderes de opinión, además de jurarte amor eterno por muy poco, van a hablar bien de ti, multiplicando así el número de personas deseosas de  tu llamada.

Pero,  sin una correcta organización comercial, muchos cansados de esperar tu llamada, se irán con otro de la clase. Pero esto es otra historia.

A la hora de realizar cualquier campaña intentemos no dejar olvidada en un trastero la BBDD obtenida, pues una buena captación de datos tiene los mismos objetivos que por entonces tenía mi adolecente agenda de teléfonos: captar para convencer, convertir y fidelizar.
Que pases un buen día.

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