Trátame mejor


Terminaba el anterior artículo hablando sobre el tiempo que empleamos las empresas, y más concretamente los departamentos de marketing, en averiguar aquello que realmente importa a nuestros consumidores y en analizar dónde están y de qué forma quieren ellos que nos comuniquemos y por qué vías.

No voy a descubrir la rueda al escribir que toda empresa (o departamento de marketing) busca vender más dando al consumidor lo que quiere. Pero hoy en día ¿Qué es lo que quiere el consumidor?

La respuesta es sencilla: que le traten mejor.

A ninguno se nos escapa que cada vez hay menos diferencias de calidad entre la mayoría de los productos y que el concepto “para toda la vida” pertenece más a nuestros padres y abuelos. Atrás quedaron los tiempos en que se compraba un producto, porque fuera duradero en el tiempo. Nuestra sociedad busca el cambio constante, en nosotros y en lo que poseemos. Cuantos juguetes, ropa, muebles… hemos cambiado sin esperar a su deterioro.

Entonces si no es la calidad del producto, ¿Qué hace al consumidor decidirse por comprar un producto o contratar un servicio?

El trato.

A todos nos gusta que nos escuchen, que se preocupen de nosotros, que nos hagan sentir especial, que no nos parezca que somos uno más. Nos gusta que nos hagan sentir alguien importante. Cuando una empresa hace todo esto por nosotros, corremos a comunicarlo a la gente que conocemos, que debido a las redes sociales, a los foros y a los medios de información cada vez son más. Y es entonces cuando le somos fiel.

Por todas estas razones creo que los departamentos de atención al cliente jugarán (si no lo hacen ya) un papel muy importante en las empresas y lo que hasta ahora llamábamos servicios añadidos han de pasar a ser productos en sí, pasando el propio producto que se compra, a ser el “añadido”.

Pero es desde el departamento de atención al cliente y desde el estudio analítico y no estadístico del consumidor, desde donde podemos averiguar primero y crear después, esos nuevos servicios que demanda el consumidor.

Dale esos nuevos servicios y dáselos con un sonrisa en la cara. Y después de dárselos sigue preocupándote por él. De esta forma te seguirá informando sobre sus gustos y sus necesidades y podrás seguir creando nuevos servicios y podrás seguir sonriendo.

Además si se siente especial querrá estar contigo y no con la competencia, toda la vida.

Nuevamente, que pases un buen día.

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