Estar por estar
Decía en la presentación de este blog que muchos profesionales hacen lo que
han oído decir a algún gurú o siguen una tendencia por miedo a quedarse
“anticuados”.
Hoy más que nunca escucho aquello de: “quién no está, se quedará atrás”. Y
se refieren en la mayoría de los casos a la red social. Entonces veo empresas
que si están, pero en un estado latente, sin ninguna actividad que me indique
que están obedeciendo algún tipo de estrategia. Otros, al igual que yo, lo
detectan y mencionan aquello de “hay que estar pero con una estrategia”, y lo
dicen como si nos hubieran descubierto la rueda.
Pero realmente… ¿hay que estar?
La radio nace como fenómeno de masas en el año 1916 de la mano de un joven
ingeniero llamado David Sarnof, y el 11 de Noviembre de 1920, 4 años más tarde,
1.000 personas pudieron escuchar a través de este nuevo aparato, que Warren G. Harding había sido elegido presidente de los Estados Unidos. La televisión comercial nació en el año 1936
simultáneamente en varios países a la vez. Con todo esto, en el año 1937, tres
grandes soportes de comunicación competían por la exclusividad de las noticias,
los contenidos y la tarta publicitaria, que no tendrían su particular boom
hasta después de la segunda guerra mundial.
No surgiría otra revolución similar hasta 60 años más tarde (se
dice pronto). A principios del 2004 nace faceebook, la primera gran red social.
En menos de un año, este nuevo medio de comunicación apoyado en un soporte ya
existente, la web, y gracias también al nacimiento de otras muchas redes
sociales, logra una masa de “videntes” similar a la que la radio y la
televisión tardaron en conseguir más de 20 años. Pero por muy rápido que haya
crecido, por muy personal, intuitivo, sencillo y popular que sea, no deja de
ser otro medio de comunicación, elevado a la categoría de soporte, pero a fin
de cuentas otro medio de comunicación donde podemos comunicarnos.
Entonces, si una empresa por distintos motivos, ya sean presupuestarios,
estratégicos o de cualquier otra índole,
puede descartar a la radio o la televisión o incluso al mailing postal como
soportes dónde comunicarse con sus posibles clientes, ¿por qué no puede
igualmente descartar las redes sociales?
Cuando, también en la presentación de este blog, hablaba de aprender del pasado,
me refería, por ejemplo, a que en su momento, cuando surgieron los espacios
publicitarios en la radio y en la televisión, también se instauró una especie
de psicosis entre las empresas, de que había que estar en esos nuevos medios de
comunicación sólo por la gran cantidad de personas que podían atender a un
mensaje o a una comunicación destinada a cambiar el habito de compra de los
consumidores.
Cómo he dicho anteriormente, las redes sociales no dejan de ser un medio de
comunicación cuya dedicación puede hacernos perder un tiempo precioso para el
análisis de aquello que realmente importa a nuestros consumidores y para el
análisis de no sólo dónde están , si no de qué forma quieren ellos que nos
comuniquemos y por qué vías.
Pero eso es otra historia.
Nuevamente, que pases un buen día.
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